Nuestra fe no se basa en la Síndone, sino en el Evangelio. Pero, ¿quién puede arrebatar a la Síndone que sea luz para nuestra fe, aunque no la condicione? Juan Pablo II, en su encíclica Fides et Ratio nos dice: "La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo" (FR 0).
Así, todos podemos encontrar en la Síndone una fuente de reflexión, de contemplación y de meditación de la pasión de Cristo: Dios entra en el tiempo, se hace hombre y se entrega a la muerte por nuestro amor...
"Nuestro Redentor, enamorado de los hombres, nos manifestó que la única finalidad de su Encarnación era descubrir el amor que sentía su corazón por los hombres: 'He venido a traer fuego a la tierra y... ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!' (Lc 12, 49). Y, en consecuencia, ¡cuánto fuego de amor ha logrado encender en tantos hombres que se han sentido amados por él al verle en la Cruz! ¡Cuántos corazones felices gracias a las llagas de Cristo! ¡Cuántos se han abrasado en su amor y le han ofrecido toda su vida pese a las dificultades que conllevaba! Por eso, la Carta a los Hebreos nos indica que el camino que lleva al cielo supone 'fijarse en aquél que soportó la contradicción de parte de los pecadores, para no desfallecer faltos de ánimo' (Hb 12, 3)".
[ SAN ALFONSO Mª DE LIGUORI, Meditaciones sobre la Pasión de Jesucristo, Pensamientos preliminares ]
«La Síndone habla de Jesús, de su muerte, de su amor hacia la humanidad, hacia cada uno o cada una de nosotros. Quien contempla la Síndone no puede dejar de pensar en sus propios pecados, que fueron la causa de tanto sufrimiento, pero que no llegaron a apagar tanto amor. Se podría decir entonces que no hace falta saber demasiado sobre la Síndone. Ciertamente, la Síndone habla a la vida de todos, también de cuantos casi no la conocen. Sin embargo, sentimos dentro de nosotros la necesidad de conocerla, no por curiosidad superficial sino por un instinto de amor. Por eso, muchos se interesan por la Síndone y cuanto más aprenden sobre ella, tanto más sienten crecer la necesidad de profundizar sus conocimientos. Y no sólo en el aspecto científico, sino también en lo que se refiere a las consecuencias que se derivan para su vida» ( GIOVANNI CARDENAL SALDARINI, Arzobispo de Turín de 1989 a 1999 ).
[ G. MORETO, Síndone. La guía, Elle Di Ci, Torino 1998, 5 ]
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La Sábana Santa es el admirable documento que detalla, con rigor científico, la extrema crueldad con que los hombres golpeamos a Jesús en la Pasión. La Sábana Santa es también un excelente "libro" de espiritualidad, en donde el alma puede meditar, en todo momento, sobre la inmensidad del Amor de Cristo Jesús y cuánto le costó el habernos amado.
jueves, 27 de diciembre de 2012
La Sábana Santa y la fe de la Iglesia en Jesús de Nazareth
El hombre de la Sábana Santa, ¿es Jesús?
por Bruno Barberis
[ Presidente del Centro Internacional de Sindonología y profesor de matemáticas físicas, análisis, ondas electromagnéticas y biomatemáticas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Turín. Su labor como investigador está orientada al campo de la cosmología. Puede verse 'An interview with Bruno Barberis' ].
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Diversos estudiosos, con actitud crítica y con la intención de penetrar en el misterio, se han preguntado si la imagen impresa en la Síndone pudiera ser de Jesus de Nazaret. Obviamente también esta investigación, a fin de que pueda tener valor científico, debe basarse exclusivamente en consideraciones objetivas. Con respecto a eso ofrecemos que se refiere al cálculo de probabilidadesefectuado por el Prof. Bruno Barberis de la Universidad de Turín, que evoca y completa los estudios de Yves Delage, Paul de Gail y Tino Zeuli. El método de investigación, además del absoluto rigor científico, se basa en consideraciones extremadamente simples. Ésta es la tesis:
Si se lanza una moneda al aire, se tiene una probabilidad sobre dos (1/2) de que se obtenga el lado de la moneda pre-elegido; si se lanza al aire un dado, la probabilidad de que se obtenga la cara del dado con el número prestablecido, será de una sobre seis (1/6). Lanzando al aire simultáneamente moneda y dado, pues que los dos hechos son independientes entre sí, la probabilidad de que se obtenga contemporáneamente el lado de la moneda y la cara del dado prestablecidos, será de una sobre doce (1/2 x 1/6 = 1/12).
Ahora tomemos en consideración las siete características más significativas comunes a Jesús de Nazaret (según el relato evangélico) y al hombre de la Síndone, y veamos cuántas son las probabilidades de que tales características se encuentren reunidas contemporáneamente sobre un mismo hombre que haya sufrido el suplicio de la crucifixión.
1. Tanto Jesús como el hombre de la Síndone han sido envueltos en un lienzo fúnebre tras la muerte por crucifixión. Es sabido que no muchos crucificados pueden haber tenido una sepultura en regla (era el suplicio más ingominioso reservado a los esclavos, bandidos, asesinos y continuaba después de la muerte en el desprecio al cadáver): una probabilidad sobre cien (1/100).
2. Tanto a Jesús como al hombre de la Síndone se le ha puesto en la cabeza un casco de espinas. Ningún documento histórico recuerda una costumbre como ésta. Limitamos esta lejanísima probabilidad a una sobre cinco mil (1/5000).
3. El patibulum ha gravado pesadamente las espaldas del hombre de la Síndone, como las de Jesús. Sólo a veces el condenado debía llevar el palo horizontal de la cruz hasta el lugar de ejecución: una probabilidad sobre dos (1/2).
4. La misma probabilidad (1/2) para cómo quedan fijadas las manos y los pies al madero de la cruz. Se podían fijar con clavos o mediante una más simple y rápida atadura con sogas.
5. El lienzo sindónico revela una herida en el costado derecho del hombre que ha envuelto. El evangelio de Juan (19, 33-34) narra que a Jesús "... no le quebraron las piernas, pero soldado le abrió el costado con su lanza, y al punto salió sangre y agua". Quizás una probabilidad sobre diez (1/10).
6. El hombre de la Síndone ha sido envuelto en un lienzo apenas bajado de la cruz, sin que se le realizara ninguna operación de lavado y unción del cadáver; lo mismo sucedió con Jesús, puesto que estaba por llegar la Pascua judía durante la cual no se podía realizar ningún trabajo manual: una probabilidad sobre veinte (1/20).
7. La Síndone lleva la impronta del cadáver de un hombre, pero no restos de descomposición. Por tanto, ha envuelto un cuerpo humano durante un período breve, y sin embargo suficiente para que se imprimiese una huella. Y el cadáver de Jesús descansó en el sepulcro durante poco más de 30 horas, desde la tarde del viernes hasta el amanecer del domingo. Es una coincidencia extraordinaria que autoriza a considerarla como una probabilidad sobre quinientas (1/500).
De este análisis, Barberis ha obtenido después la probabilidad conjunta que se obtiene del producto de las probabilidades individuales consideradas; hela aquí:
En línea con los estudiosos que le precedieron, ha podido deducir:
QUE SOBRE 200.000 MILLONES DE CRUCIFICADOS, UNO SOLO PUEDE HABER TENIDO LAS MISMAS CARACTERÍSTICAS IDÉNTICAS COMUNES A JESÚS Y AL HOMBRE DE LA SÍNDONE.
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Tomado de: G. MORETO, Síndone. La guía, Elle Di Ci, Torino 1998, 58.
Ver también: M. SOLÉ, La Sábana Santa de Turín. Su autenticidad y trascendencia, Mensajero, Bilbao 1985, 316-321.
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Un estudio más exhaustivo y riguroso es el realizado por Giulio Fanti y Emanuela Marinelli. Éstas son las conclusiones de su trabajo:
Se ha aplicado un modelo probabilístico, desarrollado por los mismos autores en otro estudio [ G. FANTI Y E. MARINELLI, A probabilistic model to quantify the results of the research on the Turin Shroud (en inglés y en italiano) ], a 100 afirmaciones concluidas tras las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora sobre la Síndone de Turín.
Ellos establecieron tres posibles alternativas diferentes según el origen de la Síndone: la alternativa A (auténtica) afirma que la Síndone cubrió el cuerpo de Jesús; la alternativa F (falsa) afirma que la Síndone es de origen medieval; mientras la alternativa N (no auténtica, pero tampoco una falsificación medieval) considera todos los otros posibles orígenes, sin excluir el sobrenatural.
Para cada afirmación ellos asignaron 7 coeficientes de los que los tres primeros se referían a la probabilidad de que la alternativa A, F o N sucediera, las últimas tres se referían a las correspondientes incertidumbres en el asignamiento de las probabilidades y una última un valor asignado en relación a la importancia de la afirmación.
Los 700 coeficientes asignados por los autores a las 100 afirmaciones se insertaron en el modelo probabilístico para definir el grado de fiabilidad de las tres diferentes alternativas.
Resultó que la probabilidad de que la Síndone sea auténtica es de 100% y le corresponde una incertidumbre equivalente a
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Traducción literal de las conclusiones de: G. FANTI - E. MARINELLI, Results of a probabilistic model applied to the research carried out on the Turin Shroud, 17-18. Documento completo en inglés y en italiano.
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La Sábana Santa y los Evangelios
[ Textos extraídos de la Nueva Biblia de Jerusalén, Desclée, Bilbao 1998 ]
* Abreviaturas: Mt = Mateo; Mc = Marcos; Lc = Lucas; Jn = Juan]
SÍNDONE
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EVANGELIOS
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Heridas de flagelación
en todo el cuerpo |
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Heridas en la cabeza
y nuca producidas por un casco espinoso |
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Contusiones en el rostro
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Contusiones en la espalda
por la carga de un madero |
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Heridas de crucifixión
en muñecas y pies |
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Huesos de las piernas
no fracturados, en contraste con los usos romanos |
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Herida de lanza en elhemitórax derecho,
con salida de sangre y suero, postmortal |
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Sepultura del cuerpo,
no lavado, envuelto en una sábana de lino y con abundancia de sustancias aromáticas |
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“Lienzos”, “Síndone” y “Sudario” en la sepultura de Jesús
Jn 20, 6-7 en el original griego. Hemos resaltado las palabras tà othónia (lienzos) y soudarion (sudario)
El estudio se centra en los versículos seis y siete del capítulo veinte del Evangelio de San Juan, que narra la llegada al sepulcro vacío –tras la resurrección de Cristo- de los apóstoles Pedro y Juan. La diferencia entre las dos palabras citadas es más importante de lo que puede parecer. En la traducción castellana que actualmente se lee en la liturgia, se confunden ambos términos y, en el texto de San Juan sobre la resurrección, se dice que el apóstol Pedro, al entrar en el sepulcro, “vio las VENDAS en el suelo”. Si se acepta esto, se provoca una notable incertidumbre sobre lo que quiere decir el evangelista al hablar, inmediatamente antes, del “SUDARIO que había estado sobre su cabeza”. ¿Es este ‘sudario’ lo que hoy conocemos como ‘Sábana Santa’? Afirmar esto es la primera tentación equivocada que se le ocurre a cualquiera que no sea experto en la cuestión.
D. Luis García García [ doctor en teología ] demuestra, con una amplia documentación al respecto, cómo la mayoría de las traducciones interpretan el término griego tà othónia, y su equivalente latino linteamina, por LIENZOS y no por VENDAS. La palabra griega que se traduce por VENDAS es diferente y se usa –por ejemplo- en la resurrección de Lázaro, para indicar que iba atado con esas vendas; esta palabra griega no aparece en absoluto cuando se describe la sepultura de Jesús. El autor trae a su favor el testimonio de San Jerónimo, traductor de la Biblia al latín (siglo V-VI), cuya traducción se conoce con el nombre de ‘Vulgata’ y constituye la versión oficial de la Biblia para la Iglesia romana. También aporta los escritos de Nonno de Panópolis, autor griego del año 400 aproximadamente.
Esa traducción permite a nuestro autor distinguir, a continuación, con toda claridad, los términos Sindon (SÁBANA o SÍNDONE) ySoudarion (SUDARIO). Ambos aparecen al hablar de la sepultura de Jesús, pero se refieren a dos realidades diferentes: la sábana es de tamaño grande, mientras que el sudario es de tamaño pequeño, como un pañuelo o algo mayor; en una de las parábolas de Cristo, en efecto, un sudario sirve para envolver una moneda y esconderla en un hoyo. La Síndone aparece en el evangelio poco antes de la sepultura de Jesús, cuando José de Arimatea y Nicodemo preparan las cosas necesarias para el entierro. El Soudarion es visto por San Pedro después de la resurrección “aparte, doblado, en un lugar” del sepulcro.
Entonces, ¿a qué se refiere el evangelista cuando dice que San Pedro, además, “vio los LIENZOS colocados” sobre el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús? Si estos lienzos se traducen libremente por VENDAS, su interpretación es difícil y confusa; pero si se traducen por LIENZOS o LIENZO DE LINO, como indica la palabra griega, su sentido es claro; se refiere a la Síndone o SÁBANA, de la que ya se ha hablado poco antes en el mismo texto evangélico. Así lo han traducido la gran mayoría de los antiguos y modernos escritores eclesiásticos.
El autor concluye solicitando a la Conferencia Episcopal Española una revisión de la actual traducción de los textos litúrgicos. No dice más, pero para los que conocemos los estudios que se están llevando a cabo en la Sábana Santa de Turín y en el Sudario de Oviedo, comprendemos que las distinciones que propugna son completamente coherentes con los últimos descubrimientos en estas dos reliquias, ambas diferentes, y que tienen visos de ser la síndone que envolvió el cuerpo de Jesús y el sudario que estuvo sobre su cabeza. Éste quedó aparte, “a un lado”, ya en el proceso de la sepultura, pues todo permite deducir que sólo sirvió durante el transporte del cadáver desde la cruz hasta el sepulcro.
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La Sábana Santa retratada a lo largo de la historia
por Jorge M. Rodríguez Almenar
[ "La Síndone de Turín. Introducción general y estudio histórico": Biblia y Fe 70 (1998) 33-38 ]
JORGE M. RODRÍGUEZ
desarrolla su actividad profesional, como profesor titular
universitario, en el Departamento de Derecho Civil de la Universidad de
Valencia. Presidente del Centro Español de Sindonología (CES) y redactor
jefe de la revista Linteum, ha venido representando a esta
entidad en numerosos congresos y conferencias nacionales e
internacionales. Son frecuentes sus colaboraciones en diversos medios de
comunicación.
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Iconografía
Algo parecido al estudio
palinológico podemos decir de la investigación que ha desarrollado en
este siglo sobre las posibles relaciones entre la imagen de Jesús, en el
arte y en la Síndone. Diversos autores, empezando por Paul Vignon -a
principios de siglo-, pensaron que si la Síndone había sido conocida en
los albores del cristianismo, algunos de sus rasgos se deben haber
reflejado en las primitivas imágenes de Jesús.
Difícilmente puede negarse
que existe una imagen "oficial" de Jesús desde mediados del primer
milenio. Esta idea es una realidad tan constatable, que es frecuente oír
en ambientes poco informados que lo peor que tiene la imagen de la Síndone es que no sorprende, sino que nos resulta familiar.
Es decir, que tiene los rasgos que todos esperamos en el rostro de
Jesús (barba partida, nariz larga, ojos redondeados...); en resumen, los
que se han estado recogiendo una y otra vez desde el arte
paleocristiano y romano bizantino.
Ahora bien, plantearse la posibilidad de que alguien hubiera querido copiar
los rasgos de la Síndone, exige tener algunas nociones previas de
historia del arte: a diferencia de los artistas griegos, que fueron los
inventores del canon de belleza, y cuyo ideal era la perfección formal,
el de los artistas romanos es el realismo. Son los inventores del
retrato y nos han legado magníficas muestras de ese realismo en las
imágenes de sus emperadores y hasta de sus patricios y burgueses. Pero
ese rostro de Jesús que parece contradecir las prescripciones bíblicas
de no hacer imágenes, ¿fue simplemente la invención afortunada de un modelo o es, realmente, un retrato oficial, con base real, como el de los emperadores a quienes sustituye?
Conocemos bien -por la
terrible consecuencia de la querella iconoclasta- hasta qué punto
consideraban los bizantinos el retrato de Jesús como auténtico. No era
una cuestión baladí, el imperio sufrió una verdadera convulsión que duró
siglos, como consecuencia de esta creencia. ¿Y qué es lo que late
detrás de todo? Pues sencillamente que se está afirmando que se conoce
el verdadero rostro de Jesús y que no está hecho por mano humana, sino
que es una imagen "aqueropita". Como reconocen los especialistas,
algunas imágenes sagradas "recibieron veneración como si hubieran descendido del cielo", de tal manera que "los fieles no sólo veían una reproducción, sino que creían presente en ella a Cristo".
En este contexto no es
ocioso plantearse si no habrían puesto al menos el mismo empeño en
reflejar la imagen real de Jesús que el que ponían en el retrato oficial
del emperador (que es realista hasta en las monedas de escaso tamaño).
De conocer el lugar donde se guardaba el Mandylión-Síndone y de
considerarlo auténtico, ¿no habrían ido a copiarlo?
Y podemos añadir que la
tarea de los copistas no sería sencilla, puesto que se trata de una
huella muy difusa, carente de contornos: podrían fácilmente observar
algunos rasgos generales, pero ¿cómo pasar a líneas lo que no las tiene?
Difícilmente podrían entender lo que estaban viendo. Antes del
descubrimiento del carácter "negativo" de la impronta, nadie era capaz
de interpretar en su verdadero significado las marcas sobre el lino.
Pero esto es precisamente lo interesante, porque los errores de
interpretación de esas marcas son los que nos pueden dar una
confirmación de que intentaban copiar ese extraño original y no otro.
Los rasgos del Pantocrátor bizantino
En las imágenes o esculturas
occidentales de los primeros siglos del cristianismo aparece siempre
Jesús en forma de un joven Apolo de rasgos griegos o romanos. Sin
embargo, a mediados del siglo VI, se extiende por todo el imperio una
morfología y una fisonomía radicalmente distintas. Para Wilson, no es
casual que el cambio en la iconografía cristológica coincida
ostensiblemente con el redescubrimiento del Mandylión tras la riada del
año 525 (hecho que sabemos tuvo trascendencia en la época, pues llegó a
oídos del emperador).
Vignon, aun desconociendo la
posible identificación del Mandylión y la Síndone, había constatado ya
que los iconos bizantinos tenían una serie de rasgos coincidentes
coincidentes con la Síndone de Turín. Algunos de ellos podrían ser
casuales o corresponder a otro rostro, pero no deja de ser, al menos,
una coincidencia sorprendente la aparición de otros.
En concreto, señala como significativos 15 puntos:
1. Una raya transversal en la frente.
2. Un cuadrado de tres lados entre las cejas.
3. Una V en el caballete de la nariz.
4. Una V dentro del cuadrado.
5. Ceja derecha elevada.
6. Pómulo izquierdo acentuado.
7. Pómulo derecho acentuado.
8. Aleta izquierda de la nariz engrandecida.
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9. Línea acentuada entre nariz y labio superior.
10. Línea fuerte debajo del labio inferior.
11. Zona sin pelo entre labio inferior y barba.
12. Barba bifurcada.
13. Línea transversal en la garganta.
14. Ojos muy acentuados.
15. Mechones de pelo en la frente.
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Explicación de los rasgos comunes de los iconos con la Sábana Santa:
¿sirvió ésta de modelo para aquéllos?
Vídeo extraído de El misterio de la Sábana Santa, Discovery Channel, 2003.
Puede adquirirse el DVD aquí
Por supuesto, la
constatación de estos rasgos no es una prueba en el sentido
científico-positivo del término. La propia pintura es algo subjetivo, no
podemos esperar un calco matemático de las huellas ni, dadas las
circunstancias, sería lógico tratar de encontrar en las pinturas
paleocristianbas una fotocopia de la Síndone que, repetimos,
era inentendible en aquel momento. Y lo que sí se ha podido constatar es
que los iconos, que están más próximos en el espacio y en el tiempo a
la Síndone-Mandylión, tienen unos rasgos sindónicos más acentuados.
La barba bipartita (poco
usada en Occidente), los cabellos largos partidos en dos bandos, los
ojos grandes y profundos, y la nariz recta, o el rostro alargado, son
características poco significativas, si se comparan con otros detalles
como:
- los mechones de pelo, interpretación equivocada del reguero de sangre que aparece en el centro de la frente;
- o las arrugas que existen
no en la imagen, sino en la tela de la Síndone a la altura del cuello,
que se interpretaron como el límite superior del cuello de la túnica;
- o las sombras, por suaves
que sean en el original, que parecen formar esas figuras extrañas en la
zona del entrecejo, frente, pómulos, etc.
Y aquí me remito a la capacidad de observación del lector para que saque sus propias consecuencias.
OBSERVACIONES DE SABANASANTA.ORG
La tesis de los mechones de pelo como interpretación 'equivocada' del reguero de sangre que aparece en el centro de la frente ha sido puesta en cuestión recientemente (2002) por Diana Fulbright en su artículo "Forelocks in Early Christian Tradition" [ puede consultarse aquí ]. Se afirma:
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Las monedas bizantinas y la cruz rusa
Algo parecido ocurre
en las monedas bizantinas. Inicialmente, la simbología cristiana estuvo
restringida a la cruz solitaria sobre el trono imperial pero, precisamente
en el siglo VI, se asume que en lugar o junto a la efigio oficial del
emperador, aparezca la imagen oficial de Jesús y, pese a su pequeño
tamaño -véase como ejemplo el "Solidus" de Justiniano II-, podemos
encontrar sin dificultad en ella algunos de los rasgos sindónicos de
Vignon. Wilson destaca especialmente un vaso de plata de mediados del
siglo VI, encontrado en la localidad siria de Homs -cerca de Edessa- y
hoy conservado en el Louvre. Contiene varios relieves, uno de ellos
reproduce la imagen de Jesús, y sorprenden las enormes coincidencias con
la imagen del rostro sindónico.
Anverso, reverso y detalle del Solidus de Justiniano II (685-695 d. C.)
Vaso de plata (y detalle) de mediados del siglo VI, encontrado en la localidad siria de Homs.
Aún hay otro dato muy
curioso y expresivo que debemos tener en cuenta: es tradicional que casi
todos los crucifijos bizantinos y las cruces rusas ostenten un
travesaño para los pies (el subpedaneum) puesto oblicuamente
respecto al palo vertical de la cruz. No hay una explicación histórica
para esta peculiaridad, únicamente se apunta como consecuencia la idea
de que Jesús era cojo. Ahora bien, ¿de dónde podría provenir esta idea
tan aparentemente absurda? Algunos investigadores opinan que otro error
de apreciación sobre la imagen de la Síndone sería la culpable, pues,
por la forma de las manchas de sangre de los pies, parecen éstos
francamente desiguales, uno más corto que el otro, a causa de la mayor
flexión de la pierna izquierda.
Nuevamente, una coincidencia
cronológica de credibilidad a esta teoría, pues los historiadores nos
dicen que este tipo de cruz fue llevada a Rusia por los catequistas
bizantinos que lograron la conversión de este inmenso territorio, a
partir del año 984. Eran 40 años después de la llegada de la
Síndone-Mandylión a Constantinopla.
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[ Hasta aquí el artículo de JORGE M. RODRÍGUEZ ALMENAR ].
* * *
El "Codex Pray"
El Codex Pray es el más antiguo texto conocido escrito en húngaro o magiar. Pertenece a la colección de manuscritos de la National Szechenyi Library
de Budapest y fue estudiado de manera detenida por el jesuita György
Pray (1723-1801) del que tomó el nombre. Está datado entre 1192-1195.
Los detalles sindónicos del manuscrito fueron descubiertos por el famoso pediatra y genetista Jérôme Lejeune [ más sobre él aquí ]. Ya en los años sesenta el historiador Ian Wilson había apreciado en el Codex varias similitudes con el lienzo de Turín, pero fue Lejeune quien, tras una visita a la citada National Szechenyi Library, recaló en detalles cruciales que habían pasado inadvertidos a Wilson.
Ilustraciones del Codex Pray (1192-1195) [ hacer 'clic' en cada una para ampliar ]
El Codex tiene 5
ilustraciones, que representan a Cristo crucificado, el descenso de la
cruz, la unción del cuerpo de Cristo en la sepultura y debajo la
santas mujeres en la mañana de Pascua y, por último, Cristo en
majestad.
Especialmente nos interesan
dos ilustraciones: la que representa en la parte superior a Cristo
muerto y la que -justo debajo- muestra a las santas mujeres la mañana
de pascua junto a lo que a primera vista parece ser un sepulcro abierto.
En efecto, hay un cierto número de detalles muy sugerentes
que lo relacionan con la Síndone de Turín:
Unción del cuerpo de Cristo, primera escena del Codex Pray
- La primera escena muestra
el momento de la unción del cadáver. José de Arimatea, Nicodemo y el
joven Juan proceden a preparar el cuerpo, que aparece tendido sobre
una sábana. Observando atentamente descubrimos que la sábana no sólo
está extendida bajo el cuerpo, como aparece a primera vista. El resto
del lienzo continúa por debajo de la cabeza del cadáver, pasando por
detrás de la nuca del hombre barbado de la izquierda (y que la sujeta
con dos manos) y continúa hasta más allá de la mano derecha de Juan. A
escala real, estaríamos hablando de un lienzo de más de cuatro metros
y con unas proporciones idénticas a la Síndone. Es relevante que, a
pesar del carácter simple de la factura del dibujo, puede ser ésta la
representación artística más antigua de la Síndone en su disposición y
forma reales (ver imagen abajo). Además, el cuerpo de Jesús -y esto
es realmente insólito en un dibujo del siglo XII- aparece completamente desnudo. Al igual que en la Síndone, tiene los brazos cruzados (el derecho sobre el izquierdo), y sus manos, delgadas y alargadas, ocultan los pulgares, en la misma posición curiosa y característica.
En esta imagen podemos apreciar mejor cuáles son las dimensiones auténticas de la sábana
Las santas mujeres la mañana de pascua, segunda escena del Codex Pray
- La segunda escena hace
referencia a la llegada de tres mujeres al sepulcro en el día de la
pascua. Un ángel, a la izquierda del dibujo, señala hacia abajo y
allí, sobre el suelo, se ve algo que, a primera vista, parece el
sepulcro abierto y sobre él, enrollado, "el sudario que había estado
sobre la cabeza de Jesús". Si nos fijamos mejor descubriremos que lo que
parecía la tapa del sepulcro, abierto bajo los pies del ángel es,
realmente, la Sábana extendida. Tenemos varios argumentos que lo
atestiguan.
Por una parte, las proporciones parecen coincidir
esencialmente con las del lienzo dibujado en la viñeta anterior, y
toda la zona que, dibujada con cruces rojas, tiene la apariencia de un
forro (¿pudo ser así el forro de la Síndone durante su estancia en
Constantinopla?). Pero hay dos detalles más, muy significativos.
El artista, a pesar del carácter simplificado y rudimentario del dibujo, se ha detenido en dibujar una especie de líneas escalonadas que reproducen el tejido de la Síndone, en forma de espiga (es de advertir que este tipo de tejido es muy poco frecuente). Aún hay otra coincidencia más insólita y más concreta: entre los rasgos de la tela se ven cuatro agujeros en "L" invertida, y sobre la cara posterior (marcada por cruces sobre el dibujo), cinco agujeros en forma de "P". Estos agujeros, tan extrañamente colocados, existen en la Síndone y no sabemos en qué momento histórico se produjeron. Si nos preguntamos por el origen de estos agujeros o quemaduras (conocidas en el mundo anglosajón como 'the poker holes'), hemos apuntar diversas teorías:
El artista, a pesar del carácter simplificado y rudimentario del dibujo, se ha detenido en dibujar una especie de líneas escalonadas que reproducen el tejido de la Síndone, en forma de espiga (es de advertir que este tipo de tejido es muy poco frecuente). Aún hay otra coincidencia más insólita y más concreta: entre los rasgos de la tela se ven cuatro agujeros en "L" invertida, y sobre la cara posterior (marcada por cruces sobre el dibujo), cinco agujeros en forma de "P". Estos agujeros, tan extrañamente colocados, existen en la Síndone y no sabemos en qué momento histórico se produjeron. Si nos preguntamos por el origen de estos agujeros o quemaduras (conocidas en el mundo anglosajón como 'the poker holes'), hemos apuntar diversas teorías:
· Una 'prueba de fuego' con un hierro candente (así Jorge M. Rodríguez en La Síndone de Turín. Introducción general y estudio histórico: Biblia y Fe 70 (1998), 39).
· El
descuido de un turiferario que debió derramar accidentalmente algunos
granos de incienso ardiendo en la Síndone (así Daniel R. Porter en The Hungarian Pray Manuscript and the Poker Holes: aquí).
· Cualquier líquido derramado sobre el lienzo, obviamente abrasivo (así Mechthild Flury-Lemberg en I. WILSON - B. SCHWORTZ, The Turin Shroud. The illustrated evidence,
London 2000, 116).
Parece ser que lo más
prudente es admitir que no conocemos el origen de estas quemaduras,
aunque sí que tienen un origen accidental (así Thibault Heimburger en Le Codex de Pray: aquí).
Lo que sabemos a ciencia
cierta es que estas pequeñas quemaduras son anteriores al resto de
quemaduras que se produjeron en el año 1532. Esto podemos saberlo porque
estos 'agujeritos' ya aparecen en una copia existente en Lieja que data
de 1516. En aquel tiempo, la presencia de los cuatro grupos de
agujeros tendrían que llamar poderosamente la atención de aquellos que
la vieran (ahora aparecen más 'disimulados' entre las quemaduras
producidas en 1532 que llenan la sábana).
Detalle de los agujeros presentes en la Síndone (previos a 1532)
[ Fotografías: frontal y dorsal (2002) y detalles (1978) ]
Copia de la Síndone fechada en 1516: ya contiene los cuatro grupos de quemaduras previos a las que se originarían en 1532
El autor del Codex Pray pretende emular los poker holes presentes en la Síndone
El hecho de que el autor del dibujo del Codex
no muestre más que dos grupos de agujeros, los más llamativos de los
simétricos, es que difícilmente podría hacerlo dadas las dimensiones
del dibujo.
Lo que está claro es que no
puede encontrarse en la iconografía ni "antecedentes" ni
"consecuentes" que muestren, al igual que lo hacen el Codex Pray
y la Sábana de Turín, la figura de un Cristo muerto, desnudo, con los
brazos cruzados (derecho sobre izquierdo) alcanzando la altura de la
región pubiana y cuyas manos no muestren los dedos pulgares, lo que
hace altísimamente probable que el ilustrador del Codex hubiera visto lo que hoy conocemos como Sábana Santa o al menos tuviera una muy buena información sobre ella.
Pero, ¿qué podemos sacar en conclusión de todos estos detalles sobre el manuscrito Pray?
Ya que estamos seguros de que el manuscrito es anterior a 1195 y que
es muy probable que el dibujante hubiera tenido ante los ojos el
lienzo que llamamos hoy la Síndone de Turín, entonces ésta existiría
antes de 1195, o sea, cerca de un siglo antes de lo que la datación del Carbono 14 concluyó.
Así, el Codex Pray es sin duda uno de los argumentos históricos más serios y convincentes para poner en duda los resultados de la datación por el Carbono 14.
Recientemente el
'desmitificador' Paul-Éric Blanrue, intentó desacreditar los argumentos
que relacionan el Codex con la Síndone en un artículo titulado Le codex Pray prouve-t-il que le "suaire" de Turin a été mal daté ? (aquí). Una contestación excelente a sus peregrinos argumentos fue realizada por Carlos Otal en su blog La Sábana y los escépticos (aquí).
El Prof. Jérôme Lejeune afirmó:
"La
conclusión es: este pintor realizó su obra antes del año 1200, unos 150
antes de la fecha que fija la datación por Carbono 14. Ahora bien, no
es posible agujerear una tela antes de que fuese cosechado el lino con
que se elaboró, y esto nos obliga quizás a reconsiderar la datación
por Carbono 14”.
Fotogramas y declaraciones extraídas de:
La Sábana Santa, documental dirigido por Roel Oostra y presentado por Ian Wilson (1994) |
Vídeo explicativo del Codex Pray (en inglés), extracto del documental
Secrets of the Dead: Shroud of Christ?, filmado por Pioneer Productions para Channel 4.
Puede adquirirse el DVD en inglés aquí.
Inscripciones en la Sábana Santa
por MARK GUSCIN
[ MARK GUSCIN es licenciado en lenguas clásicas y máster en latín medieval por la Victoria University of Manchester.
Historiador del Equipo de Investigación del Centro Español de
Sindonología (EDICES), es también editor del boletín de la British
Society for the Turin Shroud ].
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Disposición de las supuestas inscripciones
En el congreso del CIELT [ Centre International d'Etudes sur le Linceul de Turin ] que tuvo lugar en Niza en 1997, André Marion y su alumna Anne Laure Courage, del Institut d'Optique Théorique et Appliquée d'Orsay,
presentaron un artículo sobre las supuestas inscripciones visibles en
la Síndone. Como ellos mismos admitían, no habían descubierto las letras
en la Síndone, sólo habían procesado las imágenes. Y aseguraban haber
resuelto el problema. La primera persona que afirmó haber visto esas
letras fue el italiano Piero Ugolotti en 1979. Él consultó a un profesor
de lenguas antiguas llamado Aldo Marastoni, y juntos publicaron sus
descubrimientos. En 1982, un sacerdote francés, el P. Dubois, se unió a
los descubrimientos.
Marion y Courage
comenzaron explicando que las inscripciones no eran visibles a simple
vista. Las fotografías de la Síndone tenían que ser procesadas
digitalmente para leer las letras, que supuestamente se presentaban en
una curiosa mezcla de latín, griego y hebreo. Éstas se sitúan alrededor
del rostro en dos cajas en forma de U, abiertas por arriba. Según Marion
y Courage, estas cajas de la Síndone son la impresión de soportes de
madera que mantendrían la cabeza en posición. Asimismo, reconocen los
puntos débiles de su interpretación en que no hay noticia de que se
usasen tales objetos en la sepultura de Cristo, y no existen paralelos
arqueológicos para confirmar la costumbre.
Ahora nosotros
procederemos a una investigación personal de cada una de las
inscripciones que se pueden leer en la Síndone. A la izquierda de la
cabeza, en la caja de madera exterior, la inscripción contiene las
siguientes letras griegas: YS KIA [ Figura 1 ]. Entonces a nosotros se nos dice que esto es una abreviación de WY SKIA, que supuestamente significa "sombra de una cara" o "cara apenas visible". Hay varias razones que hacen que esta interpretación sea imposible. Primero, el grupo YS es claramente imposible en griego, y la primera de esas dos letras, Y, fonéticamente es "ps", así que la segunda "s" [ S ] redundaría. Marion y Courage, dándose cuenta de esto, juntan la S con la siguiente palabra, de manera que se forme la palabra SKIA o "sombra", a pesar del espacio existente entre la sigma [ S ] y las otras letras KIA. Esto dejaría la letra Y sola. Marion y Courage explicaron que ésta era, de hecho, una abreviación de la palabra griega WY,
que significa "cara". Lo primero de todo es que en griego una letra
final nunca puede representar una palabra entera. Es verdad que se
usaron muchas abreviaturas al copiar largos manuscritos, pero éstas
están limitadas a palabras comunes, tales como Dios, Espíritu o Jesús en
manuscritos bíblicos. Incluso en este caso, la abreviatura consiste
normalmente en la primera y última letra de la palabra -así, "Dios", QEOS en griego, se reduciría a QS-
con una línea o guión encima de la abreviatura. Una letra aislada,
especialmente de una palabra que no puede ser descrita como común, no
puede ser aceptada como una abreviatura. Para que una abreviatura sea
reconocible por el lector, debe ser una palabra común; así aparece en
los manuscritos del Nuevo Testamento en el que las abreviaturas se
limitan a las palabras conocidas como nomina sacra o nombres
santos, como Dios, Espíritu, Jesús o Padre. Incluso una abreviatura
correcta como la primera y última letra de una palabra como SKIA no sería suficientemente reconocible.
Hay también otro problema con
la interpretación. La palabra tal y como la muestran Marion y Courage
está en nominativo, mientras que para hacer la frase "sombra de una
cara" sería necesario el genitivo. Simplemente, WY SKIA no es griego. Para poner la cosa peor, no se tiene constancia de WY
en griego -es lo que se suele llamar una palabra defectiva. Es una
antigua palabra poética, encontrada en Homero y Hesíodo y muy
difícilmente presente en el griego koiné común del primer siglo. El caso genitivo para la palabra "cara" se habría formado de la palabra OY I S y sería OYEWS,
la cual no se parece en nada a lo que Marion y Courage dicen ver en la
Síndone. Inmediatamente después de su presentación en Niza, yo [ Mark
Guscin ] les pregunté esto públicamente y ellos me respondieron que no
sabían nada de griego; esta interpretación se la había dado un amigo
(aunque, obviamente, no sabía demasiado) y que era sólo una hipótesis.
Desplazándonos ahora hacia el interior, en la caja de dentro, está lo que vendría a ser la palabra REZW [ Figura 2 ], que según Marion y Courage es "una antigua palabra" para decir "yo atestiguo". La expresión "antigua palabra" (en el original francés un mot archaïque)
parece extraña ya que cualquier palabra griega del primer siglo es
antigua, y la palabra en sí misma en griego no es antigua o arcaica. La
usa Homero, Eurípides y Sófocles entre otros, y significa algo así como
"llevar a cabo", especialmente "llevar a cabo sacrificios". En primer
lugar, tal y como aparece el verbo, en voz activa, difícilmente parece
referirse a Jesús (no se le habría hecho decir "yo sacrifico") y los
romanos y/o los judíos que le sacrificaron a él no podrían haberlo dicho
tampoco. La relación del verbo a la idea de sacrificio no puede darse por sentado tampoco, ya que está solo sin complemento directo, siempre presente cuando se usa la idea de sacrificio.
En el lado contrario de la caja de dentro, la lengua cambia al latín, pudiéndose leer INNECE
[ Figura 3 ], donde las dos enes están unidas y parte de una "m" es
supuestamente visible después de la "e" final. Entonces, podríamos
leerlas como IN NECEM IBIS, "irás a la muerte". Se nos
dice que estas palabras se utilizaron para comunicar la sentencia de
muerte a un prisionero. Pero poner una inscripción de este tipo en o
cerca del cuerpo de una persona muerta parecería más bien una broma
pesada que otra cosa. A la derecha de la inscripción, en la caja
exterior, las letras ahora forman la palabra NAZARENOS [ Figura 4 ], es decir, "Nazareno"
en griego. Hay varios problemas con esta palabra, demasiados como para
sostenerla. Las dos enes están dobladas, así que si somos coherentes con
la interpretación que hemos hecho de INNECE, la palabra griega aquí
tendría que ser NNAZARENNOS. Además, si el
griego es correcto, la E del medio tendría que ser H. Y la O es
difícilmente visible del todo, incluso en la versión final. Hay
demasiados errores y demasiadas suposiciones para esta inscripción sea
aceptada. Simplemente, no dice "Nazareno" en griego.
Muy cerca de la incorrecta E de la palabra "Nazareno", Marion y Courage veían dos letras en latín: SB
[ Figura 5 ]. No hay otras letras en esta línea, y como grupo de letras
es muy raro en latín, así que ellos supusieron que significaba "Signum Baldinii",
el sello de Balduino. Entonces refirieron esto a Balduino de Courtenay,
el rey de Jerusalén que en 1247 envió varias reliquias a Luis IX de
Francia, también conocido como San Luis. Como es sabido que una de esas
reliquias habría sido una sábana, una parte de una sábana, debemos
asumir que Marion y Courage piensen que la Síndone de Turín fue una de
esas reliquias enviadas por Luis IX. Sin embargo, se ha demostrado
recientemente que eso es imposible, por una exhaustiva investigación de
dos miembros del Centro Español de Sindonología, Daniel Duque y César
Barta. Ellos comenzaron una investigación de estas reliquias, muchas de
las cuales fueron enviadas por Luis a Toledo (España), donde permanecen
hasta hoy. Una de las conclusiones más interesantes fue que en
Constantinopla tuvo que haber al menos dos sábanas antes de la cuarta
cruzada, una en la capilla de Pharos [ contenía la colección de
reliquias de Cristo de más fama en aquella época ] y la otra (con toda
probababilidad el Mandylion, la sábana que hoy se guarda en Turín) en el
templo de Santa María de Blanquerna. Balduino probablemente dio o
vendió la colección de Pharos a Luis, ya que la lista de reliquias de
esta colección tiene un alto grado de coincidencia con la lista de
reliquias que Luis envió a Toledo. En 1247, la sábana de Santa María de
Blanquerna dejó de estar en Constantinopla.
En 1997, Daniel Duque y César
Barta obtuvieron permiso para abrir las cajas de la catedral de Toledo
donde se guardaban las reliquias. La reliquia en la que ellos estaban
más interesados era la etiquetada como de sindone domini, la
cual contenía un trozo de sábana. Era un trozo triangular, marrón
oscuro, y medía aproximadamente 3 x 3 x 3 cm. El tejido y la textura
eran totalmente incompatibles con la Síndone de Turín, así que la sábana
que tuvieron Balduino y Luis IX no era la Síndone de Turín, la cual no
estaba de ninguna manera en Constantinopla en el año 1247. Las dos
letras que Marion y Courage ven en la sábana no tienen nada que ver con
Balduino o Luis, y de esta manera pierde el poco sentido que habría tenido incluso aunque éstos hubieran tenido la Síndone.
Otra inscripción imposible es la que aparece encima de la AZ de NAZARENOS, que supuestamente dice ADAm [ Figura 6 ] , una extraña mezcla de tres letras mayúsculas y una minúscula "m" que, si fuera coherente, sería M para decir ADAM.
Marion y Courage declararon aquí que "ADAM" es de hecho Jesús, porque
en una de las cartas de San Pablo se habla de Jesús como "el nuevo
Adán". La referencia paulina es cierta, pero una simple palabra "ADAM"
no puede hacer referencia a esto. Se necesitaría la frase "el nuevo
Adán" -una palabra por sí misma no tiene sentido, y el hecho de que haya
una curiosa mezcla de letras mayúsculas y una minúscula hace que la inscripción entera sea imposible.
Además, esta inscripción habría sido escrita bastantes años antes de
las cartas de Pablo, así que la referencia no tiene sentido. Otra razón
para dudar de estas dos últimas inscripciones ( SB y ADAm)
es que no están presentes en ninguna de las dos supuestas cajas de
madera. Esto querría decir, según la teoría del origen de las
inscripciones que plantearon Marion y Courage, que de hecho no habría
dos sino tres cajas. Esto viene a complicar más la credibilidad de lo
anteriormente expuesto.
Esto nos lleva justo a
la zona de debajo de la barbilla de la cara de la Síndone. La primera
inscripción "visible" de la caja del interior no es más que otra doble N
(NN) [ Figura 7 ], las cuales podrían estar tanto en
latín como en griego. Una doble N no significa nada en absoluto por sí
misma. Si fuera parte de una palabra, seguramente se vería algo más.
Esto nos lleva a creer que de hecho no existe.
A mano derecha, en la frente de la impronta del rostro de la Síndone, serían visibles: -IC [ Figura 8 ] . Marion y Courage afirmaron que éstas eran las iniciales de "Jesucristo"
en latín, aunque la forma normal para escribir estas iniciales, incluso
en latín, habría sido con las letras griegas IX, IESUS XRISTUS (o
XRISTOS). X en griego es "j". Estas letras estarían también fuera de las
dos cajas de madera. Hay, aparentemente, más letras en la frente,
descubiertas por Ugolotti y Marastoni en 1979, viendo IBER, que sería
una parte del nombre del emperador, TIBERIUS CAESAR. Pero sería muy
extraño que alguien hubiera escrito tal cosa, imposible desde un punto
de vista religioso y muy raro desde el punto de vista histórico. Para
los romanos Jesús era simplemente un criminal judío más y no sería
necesario grabar allí bajo qué emperador fue ejecutado. A la izquierda
de IBER se verían cuatro letras hebreas, que según Ugolotti eran parte
del nombre "Ieschoua" (Jesús), aunque actualmente sólo una de las
supuestas letras se encontraría en la palabra hebrea . Es muy extraño que sólo sean visibles partes de palabras, y todas ellas con errores gramaticales.
La única inscripción que
tendría algún sentido y estaría casi completa y correcta sería la de la
parte inferior de la serie del exterior. Aquí es donde Marion y Courage
pueden ver las letras griegas HSOU [ Figura 9 ], donde sólo se necesitarían dos letras más para formar el nombre "Jesús": IHSOUS. Incluso
en este caso, uno tiene que preguntarse por qué la primera letra no es
visible; y si la última letra no está presente entonces puede estar en
genitivo ("de Jesús") o en dativo ("a Jesús"); en este caso la palabra
formaría parte de una larga inscripción.
Así, ninguna de las inscripciones que algunos afirman ver tiene el suficiente sentido gramatical o histórico.
Esto es en sí mismo suficiente para dudar de su existencia en la
sábana, cosa que se hizo evidente en la presentación del estudio en el
simposium de Niza. Las fotografías que usaron Marion y Courage mostraban
las areas de la sábana donde ellos podían ver las inscripciones, luego
los muchos tratamientos ópticos a las que las habían sometido, y
finalmente las inscripciones escritas encima de donde las podían
observar. Y éstas sólo eran visibles en las últimas fotografías. No
había absolutamente nada visible en ninguna de las otras fotografías. Si
las inscripciones tuvieran algún tipo de sentido, entonces quizás se
requeriría una actitud más comprensiva, pero tal y como están pienso que
todo el asunto es un ejemplo de las cosas que se dicen hallar en la Síndone para llamar la atención con algo nuevo.
* * *
El artículo precedente es traducción literal al español de:
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